miércoles, 17 de junio de 2015

Derechos de la mujer: ONU

La violencia es una de las violaciones más graves de los derechos humanos, y es frecuente que las mujeres sufran ataques por motivos sexuales o incluso por el mero hecho de su género. El fenómeno del feminicidio va en aumento y los informes estiman que en prácticamente la mitad de los casos de mujeres asesinadas en 2012, el autor de la agresión fue un familiar o un compañero sentimental. Las y los activistas que defienden los derechos humanos de las mujeres también suelen convertirse en el blanco de la violencia. Según un informe de 2012 de la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, las líderes comunitarias y las que luchan por sus derechos en Colombia, son los principales blancos de los asesinatos por motivos de género.
De conformidad con tratados internacionales como la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, los gobiernos tienen la obligación jurídica de proteger a las mujeres ante la violencia, promover los derechos humanos de todas las mujeres y garantizar su empoderamiento económico, legal, social y político. Esto requiere actuar para prevenir todas las formas de violencia, reformar leyes y políticas discriminatorias y asegurar que las sobrevivientes de la violencia tienen acceso a la justicia.
ONU Mujeres promueve y ofrece asistencia técnica para garantizar que los Estados creen e implementen leyes, políticas y planes destinados a la protección de las mujeres frente a las diversas formas de violencia. Por otra parte, trabajamos con otros organismos de las Naciones Unidas para capacitar y educar a las y los responsables de la justicia y el cumplimiento de la ley.

De los 25 países con mayores índices de feminicidio, más de la mitad pertenecen a América. Con índices crecientes de violencia contra las mujeres debidos al crimen organizado y al tráfico de seres humanos, drogas y armas, ONU Mujeres y la Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos han elaborado un Protocolo Modelo para orientar las investigaciones de asesinatos por motivos de género. Diversos países latinoamericanos trabajan para implementar este protocolo, cuyo objetivo es mejorar el trato a las sobrevivientes y poner fin a la impunidad que esconde decenas de miles de asesinatos de mujeres y niñas en América Latina el año pasado. 

Mujeres en la política y el gobierno.

El papel de la mujer en la política ha ido evolucionando año a año y tanto en países orientales como occidentales es actualmente común encontrar mujeres ocupando cargos políticos, aunque podrían ser más; y, a pesar de que aún existen muchos prejuicios y dudas debido a limitaciones culturales, muchas mujeres han alcanzado altos cargos dentro de los gobiernos de sus respectivos países, incluso en algunos casos han llegado a jefe de estado.

Este no es un caso aislado. Si bien es cierto que en la política la mayoría de los cargos de mayor influencia son ocupados por hombres en el mundo entero, las mujeres cada vez más demuestran sus ambiciones de poder, sus ganas de cambiar el estado de cosas, sus capacidades para tomar decisifones, su eficiencia y su profesionalidad.

Entre las más conocidas a nivel internacional podemos mencionar a Margaret Thatcher, Ex Primer Ministra de Inglaterra; Isabel Perón, Ex Presidenta de Argentina; Michele Bachelet, Actual Presidenta de Chile; Condoleezza Rice, actual Secretaria de Estado de Estados Unidos; Violeta Chamorro, Ex Presidenta de Nicaragua.
Cuando se habla de este tema generalmente se piensa que la participación de la mujer en la Política es mayor en los países desarrollados, pero no es así, esto no depende de la riqueza o la pobreza.
Por ejemplo, en algunas de las naciones más ricas del mundo como Estados Unidos, Francia o Japón, la representación femenina en los parlamentos es de apenas entre un 10 y 12 por ciento, mientras que en varios países de África el porcentaje es de 25 a 27 por ciento.
En todo el mundo, solo 11 países han alcanzado el 30 por ciento de participación de las mujeres en la política: Suecia, Dinamarca, Alemania, Finlandia, Noruega, Islandia, Países Bajos, Sudáfrica, Costa Rica, Argentina y Mozambique.
Otro ejemplo del influjo que las mujeres han tenido en la historia de la filosofía es el de Harriet Hardy Taylor Mill (1807–1858), esposa de uno de los pensadores más estudiados en las facultades de Humanidades y Ciencias Económicas, John Stuart Mill. Este, concienciado de la injusta situación que vivían las mujeres casadas, renunció a todos los derechos que el contrato matrimonial le otorgaba sobre Harriet. Ambos se influyeron mutuamente y de su trabajo conjunto emanaron algunas de las tesis más importantes del pragmatismo de John: todos los seres humanos albergan el mismo derecho a su realización personal para, así, obtener la felicidad; la lucha por la igualdad y la emancipación de las mujeres; el derecho de autodeterminación, etc.

Contra el silencio

Si viajamos por un momento hasta la actualidad descubrimos, tras la aparición de los grandes grupos feministas del siglo XX, que lo que llamamos “masculinidad” y “feminidad” no son notas esenciales de la naturaleza humana, como pensaban Kant, Rousseau o Schopenhauer, sino constructos sociales o culturales que pueden ser modificados con el esfuerzo de una sociedad. Aquella expulsión premeditada de las mujeres del mundo de la cultura, afirma la profesora Rubí de María Gómez, “se expresa como omisión histórica que ha borrado los rastros dejados por mujeres. Afirmarse como mujer no significa dejar de ser parte de la humanidad”. Desde muy pronto, en mitos difíciles de fechar, el Sol fue identificado con el varón, junto a las características de la fuerza, la actividad y la responsabilidad, mientras que a la mujer se le adscribían notas más oscuras (Luna), como la falta de creatividad o la irracionalidad. Hasta bien entrado el siglo XX, escribe María Rosa Palazón, “el principal negocio femenino fue, pues, seducir para engendrar”. 
Para evitar estridencias que pudieran afectar al tranquilo devenir masculino de la historia de la filosofía, la estrategia a seguir fue clara: silenciar el ejercicio intelectual de las mujeres. “Ha llegado el momento –continúa Palazón– de no seguir esgrimiendo la igualdad abstracta, inmersa en los marcos teóricos y la praxis en uso. Poco habremos avanzado si nuestro único objetivo es que las mujeres ocupen los oficios y los puestos de mando antes reservados para los hombres, respetando el mismo estatus opresor, injusto, enajenante y enajenado”. 
Ya en el siglo XIX existieron algunas mujeres que, tras la aventura ilustrada en la que la filosofía prosiguió su recorrido eminentemente masculino, fueron conscientes de su condición y decidieron tomar parte activa en ella a través de la política y la filosofía. Hedwig Dohm (1831–1919), que vivió cerca y conoció de primera mano la élite intelectual de Berlín, fue una de ellas. Es necesario que se escriba menos teoría sobre las mujeres; ya era hora de que los postulados que quedaban expuestos en los libros se pusieran en práctica: lo relevante es examinar la vida cotidiana de cualquier mujer para darse cuenta de que su situación no es comparable a la de los hombres. 

Libertad, igualdad y fraternidad... para ellos

Es el caso de Olympe de Gouges (1748–1793), autora de la primera declaración de los derechos de la mujer en 1791. En ella acusaba a la Asamblea Nacional de París de haber publicado una Constitución dirigida en exclusiva a los “hombres y ciudadanos”, en la que quedaban excluidas las mujeres. 
Después de un matrimonio forzado con un viejo empresario, y tras quedar viuda, adujo sin temor que el casamiento supone “la tumba de la confianza y el amor”. En sus escritos, que tuvieron gran repercusión, trataba diversos temas (la religión, el matrimonio, el celibato, la sociedad, etc.). A pesar de que la revolución fuera acogida como un soplo de aire fresco por gran parte del pueblo francés frente a los abusos del Antiguo Régimen, bajo el estandarte del famoso lema revolucionario Libertad, igualdad, fraternidad, Olympe de Gouges pensaba que la situación de las mujeres, a pesar de todo, no había cambiado ni un ápice. Con una voluntad férrea, reclamó un trato de igualdad en cualquier aspecto para hombres y mujeres. Lo importante, pensaba, no es demostrar que la naturaleza de ambos sexos no difieren en lo esencial, sino obligar al Estado a que la ley les sea aplicada de igual forma: los derechos no son un privilegio que puedan dispensarse aleatoriamente. En su Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana, Olympe llamaba la atención a sus compañeras de esta forma: “Mujer, ¡despierta! La campana que toca la razón resuena por todo el universo; ¡conoce tus derechos! El reino poderoso de la naturaleza ya no está rodeado de prejuicios, fanatismo, escepticismo y mentiras. Solo la ley tiene derecho a poner límites a esta libertad cuando degenera caprichosamente, pero debe ser igual para todo el mundo”. El punto clave de la libertad, aseguraba la enérgica Olympe, reside en que la sociedad admita que cualquier ciudadano, sea cual sea su condición o su sexo, pueda progresar sin impedimentos artificiales mediante la libre ejercitación de sus capacidades. Olympe de Gouges murió ejecutada en defensa de esa misma libertad, tras oponerse frontalmente a la represión jacobina que por aquel entonces comandaban Marat y Roberspierre. La acusación del tribunal revolucionario: reaccionaria.

La mujer en la filosofía

Marie Le Jars de Gournay (1565-1645), mujer culta y ampliamente respetada en su tiempo (aunque más tarde fuera olvidada), gran seguidora de los escritos de Montaigne, aseguraba en su obra Sobre la igualdad de hombres y mujeres que “estrictamente hablando, el ser humano no es ni masculino ni femenino: los sexos distintos no están ahí para establecer y señalar una diferencia, sino que sirven solamente para la reproducción. La única característica esencial radica en el alma dotada de inteligencia”. Marie decidió permanecer soltera y, producto de su gran cultura y tesón para el estudio, fue artífice de uno de los salones franceses más eminentes en el que se reunían intelectuales de diverso calado donde se hablaba sobre literatura, política o filosofía. El mismísimo cardenal Richelieu fue un confeso admirador de Marie. 
Apoyándose en algunas tesis del mencionado Montaigne (que llegó a tratar a nuestra protagonista como a una “hija adoptiva espiritual”), De Gournay centró su pensamiento en la reflexión sobre la muerte y en la necesidad de imprimir un sentido a nuestra vida. Pero, sobre todo, puso sobre el tapete la cuestión del género al afirmar que si bien hombre y mujer se diferencian físicamente, en su interior, sin embargo, albergan una característica idéntica: poseen un alma. Y es que no dudó en denunciar que si las mujeres no alcanzaban puestos más destacados en el panorama cultural de la Francia que le tocó en suerte vivir, era debido a la carencia de posibilidades para formarse. 
Por esta razón, nunca dejó de animar a sus amigas y conocidas, a través de sus libros y en las reuniones que ella misma organizaba, a emplear su intelecto y a adquirir el aprendizaje necesario para situarse al mismo nivel intelectual que los hombres para, con el tiempo, demostrar la igualdad de los sexos a este respecto. En un breve texto titulado Quejas de las mujeres, harta de las falsas acusaciones que sobre ella se cernían (brujería, prostitución, demencia, “vieja solterona”, etc.) llegó a escribir que “más de uno dice treinta tonterías y todavía triunfa, por su barba o por el orgullo de sus supuestas capacidades”.

Pelicula OSAMA

La película "Osama" narra la historia real de Marina Golbahari, una niña de tan sólo 12 años que se hizo pasar por niño para poder trabajar y traer algo de dinero a su familia, que vivía en la absoluta miseria.
La historia transcurre en la negra y sangrienta época de la dictadura talibana.
Cuando los talibanes cierran el hospital en el que Marina y su madre (Zobaida Sahar) trabajan, la madre, en un intento desesperado de sobrevivir, disfraza a su hija de chico y la envía a trabajar a la tienda de un viejo conocido de su difunto padre. A los pocos días, todos los niños del área (incluida ella) son reclutados por los talibanes y llevados a una escuela (como una especie de madrasa) para formarse como futuros soldados. Allí es descubierta, por consiguiente es arrestada y llevada a prisión.
En su juicio, justo antes de sentenciar su muerte, es perdonada por un mullah y forzada a casarse con él. A partir de ese momento su vida queda completamente arruinada y destrozada.

Valoración personal.
La película me ha dejado muy mal cuerpo, y más aun sabiendo que está basada en hechos reales. Por desgracia, aunque aquella oscura época haya pasado, la población femenina lo tiene bastante crudo en un país donde 8 de cada 10 mujeres sufren violencia de género. Han derrocado a los talibanes, sí. Pero ellas no han notado casi ninguna diferencia. Han sido olvidadas, al igual que sus derechos.

domingo, 12 de abril de 2015

Lucha contra la discriminación de la mujer


Las mujeres constituyen la población más pobre del mundo y el NÚMERO de mujeres que viven en CONDICIONES de pobreza rural ha aumentado aproximadamente el 50 por ciento desde 1975. Las mujeres realizan dos tercios de las horas laborales de todo el mundo y producen la mitad de los alimentos mundiales; sin embargo, éstas perciben únicamente el 10 por ciento de los ingresos mundiales y poseen menos del uno por ciento de la propiedad mundial1. La violencia contra las mujeres prevalece a una escala inconcebible en todo el mundo y en todas las culturas, y el acceso de las mujeres a la justicia suele estar caracterizado por obstáculos discriminatorios, tanto en la ley como en la práctica. Las formas múltiples de discriminación por motivos de género y otros factores como raza, etnia, casta, discapacidad, personas afectadas por el VIH/SIDA, orientación sexual, e identidad de género hacen a las mujeres más vulnerables a las dificultades económicas, la exclusión y la violencia.

En algunos países, las mujeres, a diferencia de los hombres, no pueden vestirse a su gusto, ni pueden conducir un vehículo, ni trabajar de noche, ni heredar bienes o atestiguar en los tribunales. La amplia mayoría de leyes que son expresamente discriminatorias y que están vigentes están relacionadas con la vida familiar, y algunas limitan el derecho de la mujer a contraer matrimonio (o el derecho a no contraer matrimonio en caso de matrimonios prematuros forzados), así como el derecho a DIVORCIARSE y volverse a casar, lo cual propicia las prácticas maritales discriminatorias, como la obediencia de la mujer y la poligamia. Las leyes que estipulan de manera explícita la “obediencia de la mujer” todavía gobiernan las relaciones maritales en muchos ESTADOS.

El ordenamiento jurídico internacional de los derechos humanos prohíbe la discriminación por motivos de sexo y contempla garantías para que los hombres y las mujeres puedan disfrutar en condiciones de igualdad sus derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales

Treinta años después después de que la Convención entró en vigor, el reconocimiento y el disfrute de los derechos en condiciones de igualdad respecto al hombre todavía continúa siendo ilusorio para una gran cantidad de mujeres en todo el mundo. Aunque la Convención ha sido ratificada por 186 Estados, ésta contiene una cantidad sin precedentes de reservas que se han hecho a los artículos principales, como los artículos 2 y 6, los cuales tienen repercusiones en la vida PERSONAL y familiar de las mujeres y las niñas.

A pesar de que la Convención exige a los Estados que la han ratificado a eliminar la discriminación contra la mujer “por todos los medios apropiados y sin dilaciones”, son muchos los Estados que todavía conservan de manera generalizada sus leyes discriminatorias, lo cual revela que el ritmo de las reformas que favorecen a la mujer es muy lento. 

sábado, 11 de abril de 2015

Ser mujer en distintos países del mundo

Lejos de considerar a la mujer como un ser humano con dignidad, son vistas como objetos de compra y venta e instrumento de satisfacción del deseo sexual
En India, por ejemplo, las niñas son obligadas a casarse desde los 10 años, también son explotadas y maltratadas como esclavas domésticas. Los datos estadísticos que muestra la investigación reportan que 44.5 por ciento de las niñas se casan antes de los 18 años y solo en el año 2010 fallecieron 56 mil mujeres por maternidad.
Otro país considerado la peor potencia para ser mujer es Arabia Saudita. Aquí la mujer es simplemente “ciudadano de segunda clase”, tienen prohibido conducir y frente a la corte el testimonio de un hombre equivale al de dos mujeres.  Influye además que la mayoría de la población es de religión musulmana y por tanto las mujeres llevan el cabello cubierto, en ocasiones la túnica les cubre brazos, dedos y hasta el rostro. En años recientes se han logrado avances de igualdad como el derecho al voto; sin embargo, la mujer saudita aún vive bajo las reglas varoniles.
Otro de los temas que afecta fuertemente a las mujeres es la violencia sexual, de la que pueden existir varias formas: Tráfico, acoso, tortura y hasta explotación sexual. Según la encuesta, el 90 por ciento de las mujeres de Indonesia ha sufrido acoso sexual y añade un dato más  alarmante: 1 mujer muere cada hora en el parto. En Sudáfrica, por ejemplo, las mujeres padecen -con el índice más alto- las tasas de violencia sexual lo que provoca la transmisión del VIH SIDA. No tienen derecho a atención médica gratuita.
El documento también golpea a México mostrando varias formas de maltrato hacia las mujeres. Establece que domina la cultura del “machismo”, termino donde el hombre obliga a la mujer a quedarse en casa solo para hacer las tareas del hogar. 
A los países anteriores le siguen RusiaChina y Brasil, que con una visión casi de militar depositan orden y otorgan solo ciertos beneficios a las mujeres. Corea del Sur se encuentra en la posición número 10, poseen un gran avance en infraestructura tecnológica y científica, pero la investigación indica que las madres viven estresadas porque la ley no les otorga suficiente tiempo después de tener un bebé.

Las mujeres no tienen recursos para hacer frente a la discriminación que sufren en todos los aspectos de su vida

- Situación "inaceptable". El informe considera "inaceptable" que se mantengan "leyes discriminatorias en todo el mundo" pese a que hace ya 25 años que se adoptó la Convención para la Eliminación de Toda Forma de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, en sus siglas en inglés) de Naciones Unidas. La han ratificado 181 países (algunos con reservas y quedan fuera EE UU o Sudán).
- Violencia legal. "En algunos casos, las leyes admiten directamente la violencia contra las mujeres, por ejemplo, permitiendo los llamados 'delitos en nombre del honor' o admitiendo esa cuestión como atenuante", señala el informe, que cita el caso de Líbano. También se refiere a Guatemala, donde "la ley permite la suspensión de la condena si el violador se casa con la víctima". En Nigeria el Código Penal permite que los maridos "utilicen la violencia física para 'regañar' a sus mujeres siempre que no causen un "daño grave" y en algunos estados del norte se puede castigar a lapidación a una mujer por tener un hijo sin estar casada.
- Leyes de obediencia femenina. En países como Sudán y Yemen existen leyes de obediencia de la mujer. En el último la norma establece "que las mujeres deben estar disponibles para tener relaciones sexuales con sus maridos y que no pueden abandonar el hogar conyugal sin permiso". En la discriminación dentro del matrimonio también cita el caso de Chile, donde "el marido es el titular de la custodia de bienes conyugales".
- Poligamia y divorcio. El informe también incluye la poligamia, una práctica presente en países como Mali o Argelia. Añade que el Código de Familia argelino "limita los derechos de la mujer en el matrimonio al consentir la poligamia, ordenar la obediencia de la mujer y restringir las causas de divorcio para las mujeres". Añade que "en Israel, a diferencia de los hombres, una mujer judía no tiene derecho a divorciarse, tal y como estipula la ley rabínica y sanciona la ley estatal".
- Sin derecho a voto. En Arabia Saudí las mujeres carecen de derecho a voto y "no se les permite circular libremente si no es en compañía de un familiar próximo varón, ni siquiera para recibir atención médica urgente". Por otra parte, en Camerún el marido "decide si la mujer trabaja o no".

¿Quienes fueron las figuras clave en la lucha por el voto femenino en el mundo?

-Lydia Chapin Taft. La primera mujer que votó legalmente en EE UU. Lo hizo en 1756, en comicios locales.
-Mary Wollstonecraft. Figura pionera del feminismno británico, su obra Vindicación de los derechos de la mujer (1792), en el que exigía el sufragio femenino, es uno de los documentos feministas más importantes del siglo XVIII. 
-Julia Ward Howe y Lucy Stone. Fundaron en 1845 la Asociación Americana por el Sufragio Femenino. Trabajaron también por el derecho de los negros al voto, recorriendo todo EE UU. 
-Susan Brownell Anthony. Líder del movimiento estadounidense de los derechos civiles, durate la segunda mitad del siglo XIX viajó miles de kilómetros a través de EE UU y Europa (en carruajes, vagones, trenes, mulas, bicicletas, diligencias, barcos, transbordadores, trineos) y dio, durante unos 45 años, entre 75 y 100 discursos por año sobre el sufragio y el derecho de la mujer al mismo.
-Katherine Wilson Sheppard. (1847-1848). Principal representante del movimiento sufragista en Nueva Zelanda, que estaba inspirado en las ideas del filósofo británico John Stuart Mill . Gracias a su lucha, el entonces territorio británico fue el primero del mundo en reconocer el derecho de la mujer al voto. 
-Ellen Karolina Sofia Key. Escritora y feminista sueca (1849 –1926), fue una gran abogada del sufragio femenino y de la lucha por conseguir un mayor apoyo del Estado a la maternidad. 
-Emily Wilding Davison. Sufragista inglesa que, el 4 de junio de 1913, se arrojó a los pies de uno de los caballos que participaban en una carrera en el hipódromo de Epsom, ante miles de personas. En su chaqueta llevaba la insignia de las sufragistas. Murió cuatro días después como consecuencia de las heridas sufridas.
-Helen Kendrick Johnson. (1844-1917). Fue la principal y más influyente oponente al sufragio femenino en EE UU. Escribió varios libros y defendió ardientemente la necesidad social de que la mujer tenga una función separada del hombre y circunscrita a la esfera doméstica. En Gran Bretaña, los antisufragistas tenían en la antifeminista reina Victoria su principal referencia.
-Ralph Waldo Emerson. El famoso ensayista y poeta estadounidense (1803-1882) fue un gran defensor del sufragio femenino.
-Roula al-Dashtil. Activista kuwaití y una de las principales defensoras del voto femenino en el emirato árabe, que finalmente reconoció en 2005 el derecho de las mujeres a votar y a ser elegidas.

¿Y en España?

-Clara Campoamor. (Madrid, 1888 - Lausana, Suiza, 1972). Una de las madres del movimiento feminista y sufragista en España, fue también una de las primeras diputadas en las primeras Cortes de la Segunda República. Fue la principal impulsora de la aprobación del sufragio universal en España, logrando el voto femenino para las primeras elecciones de la República, así como la primera ley del divorcio. 
-Victoria Kent. (Málaga, 1898 - Nueva York, 1987). Otra de las grandes figuras del feminismo español, fue elegida diputada por el Partido Radical tras instaurarse la Segunda República, en 1931. No obstante, se opuso a la concesión del derecho de voto a las mujeres por creer que no era oportuno aún, y que lo emplearían en un sentido conservador: “Si todas las españolas fueran obreras o universitarias y estuvieran liberadas en su conciencia, yo me levantaría hoy frente a toda la Cámara para pedir el voto femenino”, alegó. 




Al menos 23 países mantienen leyes discriminatorias contra las mujeres.

Las mujeres aún no pueden ir a las urnas en países como Arabia Saudí. En Suiza o Andorra no se les permitió votar hasta los años 70.
En Arabia Saudí las mujeres siguen sin poder votar. En otros países, el derecho al voto femenino es sólo teórico o está limitado a cuestiones como el nivel de instrucción (en Líbano se exige a las mujeres el certificado de educación primaria, no así a los hombres). En Bután, por ejemplo, sólo se permitía hasta hace unos meses un voto por hogar, lo que, en la práctica, dejaba siempre en manos del hombre la decisión de acudir a las urnas. 
En algunos países de Europa, como Suiza o Andorra, el derecho al voto femenino no se reconoció hasta los años setenta. En Portugal no fue un derecho pleno hasta 1974. Las jordanas o las angoleñas tampoco pudieron acudir a las urnas hasta esta década.
La discriminación está en las actitudes familiares, en la cultura y la religión, pero también en el propio Estado. Todavía hay leyes que discriminan a las mujeres frente a los hombres. Cuando es el Estado el que discrimina, las mujeres por ley no tienen derecho a opinar, a decidir, a trabajar o a obtener justicia en pie de igualdad”.




miércoles, 4 de febrero de 2015

¿Quienes somos?

Somos Arantxa Murias Rubio, Sandra Mallada Mesa y Ángela Malnero Rubio, tres alumnas de 1º de Bachillerato del IES La Corredoria, de Asturias,
que se han inscrito en el concurso ''esdelibro'' junto a su profesora de filosofía Ceferina. 

Presentación


En este blog os vamos a hablar sobre los derechos de las mujeres en los distintos países del mundo, haciendo una comparación entre ellos. Para ello nos vamos a apollar en información que encontremos por internet, en noticias o en las pelis o libros que nos proporciona nuestra profesora de filosofía.